Asociación para la Reforma de las Pensiones

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

Esta es una página de preguntas frecuentes con la que esperamos responder a la mayor parte de las dudas que puedas tener sobre el sistema actual, sobre el que proponemos y sobre nuestra Asociación. Para cualquier cuestión no tratada, por favor ponte en contacto con la ARP.

Sistema de pensiones actual

¿Qué es el Pacto de Toledo?
Es un acuerdo alcanzado por los principales partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales en los noventa, y extendido hasta la actualidad. Básicamente, todos están de acuerdo en tranquilizar a la población respecto al sistema de pensiones, afirmando que todo está bajo control, que habrá pensiones para todos y serán dignas, incluso a largo plazo. La ARP denuncia el Pacto de Toledo por considerar que esconde a la ciudadanía la realidad: el sistema de pensiones “de reparto” está agotado y es insostenible a largo plazo.

¿Qué es el sistema “de reparto”?
Es como los técnicos denominan al sistema de pensiones actual, porque el gobierno de cada momento “reparte” entre los pensionistas el dinero que haya en la caja colectiva para las pensiones. A la ARP le parece un sistema injusto y contrario a la ética más elemental, ya que todo el dinero contribuido por cada persona a lo largo de su vida laboral queda sometido a una cesión total que no genera derechos directos para esa persona.

¿Por qué dice la ARP que el sistema actual es empobrecedor?
Los resultados están a la vista. Los trabajadores que durante toda una vida laboral han cotizado mes a mes con esfuerzo, se encuentran al llegar a la jubilación con un sistema arbitrario que les da unas pensiones muy bajas. Generalmente no recuperarán ni una pequeña parte del monto de sus aportaciones e intereses. La prueba de que el sistema actual empobrece a nuestros mayores es que las administraciones públicas tienen que habilitar carnés, descuentos, viajes de bajo coste y otras ventajas para ellos, cuando en realidad las personas mayores deberían ser las más acomodadas dentro de cada nivel de renta, tras una vida entera trabajando. Pero además el sistema actual empobrece a los trabajadores en ejercicio, ya que les exige unas aportaciones enormes (entre dos y tres trabajadores sostienen a cada pensionista) y, por si fuera poco, muchos de ellos también tienen que ayudar económicamente a sus mayores, porque su pensión es miserable. Todo esto es una gran estafa social sostenida durante décadas.

¿Por qué está agotado el sistema “de reparto”?
Pues porque era un sistema basado en condiciones económicas y demográficas que ya hace décadas que han cambiado. Por ejemplo, hoy las personas mayores, afortunadamente, son mucho más longevas; y las parejas tienen menos hijos y más tarde. Hoy el mercado laboral y la estructura económica son muy diferentes de las que existían cuando se idearon los sistemas “de reparto”. Su intención fue muy buena: asegurar la universalidad de las pensiones de jubilación. Pero su funcionamiento es muy tosco y no se adapta a realidades sociales tan complejas como las actuales.

¿Por qué es inflexible y poco ético el sistema “de reparto”?
Es un sistema demasiado simple: tú vas pagando y pagando durante años, y cuando llegue tu jubilación ya verá el gobierno de entonces lo que puede darte. Ni más ni menos. Tus aportaciones no se guardan ni se invierten para ti, ni siquiera parcialmente. Por si fuera poco, el sistema actual no te permite aportar de más para mejorar tu pensión (debes acudir para ello a planes de pensiones privados, cuya desgravación sólo es parcial). Si el trabajador muere antes de disfrutar la pensión, el monto aportado no es heredable por sus familiares. Y además los trabajadores carecen de flexibilidad para establecer su edad de jubilación personal, dentro de unos márgenes y en función del monto acumulado. Por todo ello denunciamos la rigidez y la falta de ética del sistema.

¿El sistema “de reparto” es más solidario que el propuesto por la ARP?
No, de ninguna manera. Además de empobrecer a nuestros mayores, exigir un esfuerzo extremo a los trabajadores en activo y dejar sin esperanza a los jóvenes, el sistema “de reparto” es tan insolidario que excluye a gran parte de los jubilados y les da unas pensiones denominadas “no contributivas” que son francamente miserables. En lugar de ello, debería haber cotizado por esas personas en su momento, para que todos los mayores tengan derecho a pensiones dignas.

Sistema de pensiones propuesto por la ARP

¿El sistema de capitalización personalizada es nuevo?
No, es un sistema vigente en mayor o menor medida en muchos países, con múltiples fórmulas de aplicación. No estamos proponiendo algo desconocido ni peligroso. En los países donde se ha puesto en marcha, los trabajadores han tomado las riendas de su propio futuro. El sistema de capitalización personalizada les transmite seguridad, flexibilidad y libertad, dándoles el control de sus vidas.

¿Cómo funciona el sistema?
Es sencillo. Igual que en el sistema “de reparto”, cada trabajador y su empresa contribuyen mensualmente para la futura pensión. La diferencia estriba en que el dinero entregado sí genera derechos directos para el trabajador. A lo largo de su vida laboral, el trabajador conoce la evolución del monto cotizado para su futura pensión, ve estimaciones y proyecciones y sabe exactamente cuánto tiene acumulado en cada momento. Naturalmente, una parte razonable de su aportación se destina al fondo de solidaridad que cotiza por quienes no pueden hacerlo. Si lo desea, el trabajador puede cotizar de más cuando le van bien las cosas, y así mejora su futura pensión. Si en otra época le va peor, puede solicitar una exención de cotización temporal equivalente como máximo al excedente aportado en épocas anteriores. El sistema permite al trabajador adelantar o atrasar unos años su jubilación, proporcionándole una flexibilidad que el actual sistema no ofrece. Además tiene la tranquilidad de saber que, si algo llega a sucederle, sus herederos podrán recuperar todo lo que pagó (en la actualidad, en esos casos se lo queda el Estado).

¿Quién debe gestionar el sistema de capitalización personalizada?
Hay diversos modelos en el mundo. La Asociación no tiene una preferencia especial por uno u otro. Lo que nos une es la lucha por un sistema de capitalización personalizada y transparente de las aportaciones de cada trabajador, que le dé a éste seguridad, confianza y libertad. En realidad es él quien gestiona el sistema mediante las decisiones que va tomando. En unos países el sistema de capitalización personalizada es de gestión pública y en otros casos lo gestionan entidades financieras privadas. Una solución adaptable a las características españolas sería permitir la gestión a mutuas sin ánimo de lucro similares a las actuales mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social. Así los fondos estarían en todo momento controlados por el Estado pero el trabajador podría escoger la mutua que prefiriera y cambiar de una a otra. Por supuesto, en caso de que una mutua quebrara no podría responder con los fondos gestionados, que siempre serían de titularidad pública temporal (hasta su devolución al trabajador jubilado). Ni el Estado ni las entidades gestoras ni el propio trabajador podrían tocar lo acumulado (al menos la parte obligatoria) hasta el momento de la jubilación.

¿Se paga más con el sistema que propone la ARP?
Ni se paga más ni se paga menos. Se paga lo mismo, con la diferencia de que pagas fundamentalmente para ti. Sabes que tu cotización no va al pozo sin fondo del sistema actual, y vas viendo cómo crece. De lo que sí puedes estar seguro es de cobrar más, a poco que te preocupes por tu futuro. No, no hay truco. Lo que pasa es que por el camino ha funcionado el fondo de solidaridad que ha ido cotizando por quienes no podían hacerlo. Ahora el Estado ya no tiene que asistir a quienes no cotizaron lo suficiente, porque se resolvió el problema en origen gracias al fondo de solidaridad.

Pero, ¿qué hacemos con los pensionistas actuales?
La transición entre sistemas es larga: entre diez y veinte años. Por supuesto, es de justicia que los pensionistas actuales no salgan perdiendo. El Estado debe atender sus pensiones hasta la completa sustitución del sistema. Ellos serán las últimas generaciones de mayores expoliados y empobrecidos por el sistema “de reparto”. Las siguientes generaciones tendrán la pensión que cada persona, libre y responsablemente, haya ido construyendo a lo largo de su vida, siempre con una base resultante de la cotización mínima por ley para cada momento.

¿Este sistema despolitiza las pensiones?
Claro, es uno de sus principales efectos. Ya no serán los políticos de turno quienes decidan a qué edad se jubila la gente, o cuál es la pensión máxima, o cuánto cobrarán los que deban acogerse a una pensión “no contributiva”. Los partidos ya no podrán asustar a pensionistas y trabajadores para captar votos. Las decisiones sobre esta materia se devuelven a cada ciudadano.

Sobre la ARP

¿Por qué ha nacido ahora la ARP y quiénes la forman?
Tenía que ocurrir tarde o temprano porque ya somos muchas las personas indignadas por la estafa social del sistema “de reparto”. La crisis económica ha contribuido a remover las conciencias y a hacer caer los prejuicios y las mordazas intelectuales que hasta ahora han mantenido el sistema “de reparto”. La ARP está compuesta por personas normales y corrientes, tanto trabajadores como estudiantes y pensionistas. Personas de toda nuestra geografía, personas de las más diversas tendencias políticas que coinciden en esta materia, apoyan la
Declaración de Salamanca y exigen a los políticos la implantación de un sistema libre y ético de pensiones, es decir, un sistema de capitalización personalizada.

¿Quién está detrás de la ARP, quién la financia?
Pues “detrás” de la ARP estás tú, si quieres unirte a nuestra causa. Tú y miles de personas que hemos dado el paso de exigir el cambio de sistema. No hay nada más. No hay lobbies ocultos ni somos correa de transmisión de nadie. La Asociación la financiamos entre todos con nuestras cuotas, y sus cuentas son transparentes y están sometidas a auditoría. Para más información sobre los promotores de la Asociación, puedes visitar la página
Quiénes somos.

¿Por qué debería asociarme?
Por ti y por tod@s, por el futuro de las pensiones. Para que tu sacrificada cotización mensual sea sobre todo para ti y los tuyos. Para que la pobreza de nuestros mayores se convierta cuanto antes en un problema del pasado. Para que nuestros jóvenes miren al futuro con confianza. Para que los trabajadores no perciban la cotización como un impuesto y el sistema deje de incentivar la economía sumergida. Para que tengamos un sistema solidario y transparente en el que cada uno sepa exactamente lo que entrega y lo que recibe. Con tu apoyo lo conseguiremos. Con una cuota realmente ínsignificante estarás apoyando un cambio histórico que nos liberará de un sistema arcaico y nos dará más libertad y mayor bienestar. Da el paso: 
asóciate a la ARP.