Asociación para la Reforma de las Pensiones

Un sistema libre y solidario

Un sistema de pensiones libre y solidario

El sistema de capitalización personalizada para la futura jubilación de cada trabajador suele ser tachado de insolidario por sus críticos. Nada más lejos de la realidad. Lo que es insolidario es darle a nuestros mayores una pensión miserable después de toda una vida trabajando. Lo insolidario es, también, condenar a los trabajadores a entregarle todos los meses al Estado unas cantidades que no recuperarán. Y también es insolidario que la familia de los trabajadores fallecidos antes de jubilarse no pueda recuperar el dinero aportado con tanto esfuerzo.

Nuestra propuesta: un fondo de solidaridad ético y transparente

El problema del actual sistema es que deja en manos del futuro gobierno la manera de atender a las personas desfavorecidas. Y, claro, ante la falta de fondos, lo que hacen los gobiernos de cualquier color político es establecer pensiones mínimas “no contributivas” que son humillantes por su cuantía y no resuelven, desde luego, los problemas económicos de estas personas.

Frente a ello, lo que proponemos es evitar en origen ese problema haciendo que no haya ciudadano sin fondo propio para su pensión futura. Los trabajadores en ejercicio cotizarán un porcentaje de su salario, los parados un porcentaje de su prestación por desempleo y las personas que por cualquier motivo no puedan cotizar directamente recibirán en ese momento la ayuda del fondo de solidaridad, que cotizará por ellos hasta que recuperen la normalidad. Esto evitará, en el momento de jubilarse, la discriminación entre pensionistas “contributivos” y “no contributivos” ya que todos los ciudadanos habrán cotizado el mínimo que marque la ley.

Para atender esa cotización subsidiada (que apenas será necesaria para un porcentaje pequeño y asumible de la población total), proponemos instituir un fondo de solidaridad, al que se destinaría un porcentaje razonable de la aportación mensual de cada trabajador, alrededor del 8-12 %.

Como ventaja adicional de nuestra propuesta, hay que destacar que a las personas receptoras de ayuda podrá exigírseles la devolución de una parte de lo recibido (mediante cotización adicional) cuando vengan a mejor fortuna, en aras de la sostenibilidad del propio fondo de solidaridad. Además, estas personas correrán la misma suerte que el resto de los ciudadanos, dependiendo su futura pensión de la capitalización generalizada en las décadas que les toque vivir, y no de la futura solidaridad de los trabajadores que queden en activo cuando les toque jubilarse.

En cuanto a la transición entre sistemas, por supuesto defendemos que se haga respetando escrupulosamente los derechos de los actuales pensionistas.