Asociación para la Reforma de las Pensiones

Nota de prensa 23-02-2010

23 de Febrero de 2010

Ante la manifestación y el resto de las movilizaciones convocadas para hoy por las principales centrales sindicales, y en respuesta también a las declaraciones efectuadas ayer por el ministro Corbacho, la Asociación para la Reforma de las Pensiones (ARP) manifiesta lo siguiente:

1. La propuesta de alargar la vida laboral hasta los 67 años es una muestra de la convicción íntima que tiene el gobierno, como los demás miembros del Pacto de Toledo, de que el actual sistema de pensiones “de reparto” es insostenible a consecuencia del cambio demográfico. La edad de jubilación no debería ser estándar, sino que debería decidirla cada ciudadano dentro de una horquilla de máximos y mínimos, en función de su profesión, de su apego a la misma y de las posibilidades derivadas del monto acumulado y capitalizado para esa persona por el sistema de pensiones. Para ello, naturalmente, es necesario realizar la transición a un sistema de pensiones basado en la capitalización personalizada de las aportaciones de cada trabajador para sí y los suyos.

2. La extensión del periodo de cálculo es igualmente un parche al actual sistema “de reparto” que muestra claramente el fracaso del mismo. El actual sistema es artificial e irreal, y todas las medidas que están poniendo sobre la mesa los partidos políticos y agentes sociales del Pacto de Toledo evidencian que el sistema está abocado a la bancarrota. En un sistema de capitalización como el propuesto por la ARP sería lógico que todo lo aportado a lo largo de la vida laboral “computara”, ya que en realidad todo ese aporte le sería devuelto al trabajador al jubilarse. En cambio, en el sistema actual extender o recortar esos periodos es una torpe medida que sólo intenta apuntalar un edificio en ruinas, seguramente perjudicando a unos y beneficiando a otros al complicar y retorcer más aún el sistema.

3. La ARP llama a la población a exigir el inicio de una transición sensata hacia el sistema de capitalización personalizada de las aportaciones de cada trabajador, con un fondo de solidaridad intrageneracional (y no intergeneracional) que cotice por quienes no puedan, acabando así con el actual sistema, arcaico y fracasado, que sólo ha conseguido empobrecer a nuestros mayores y recortar brutalmente el poder adquisitivo de los trabajadores en ejercicio, pesando además como una losa sobre las empresas y frenando la contratación.

4. La ARP señala como culpables a todos los partidos, sindicatos y organizaciones empresariales del Pacto de Toledo por mantener vivo a toda costa el actual sistema de pensiones, y les pide la valentía y el sentido de la Historia necesarios para reconocer que el sistema “de reparto” es insalvable y necesita ser sustituido con urgencia por un nuevo sistema más ético, libre, flexible, personalizado y acorde con los parámetros económicos, la realidad demográfica y las demandas individuales de los trabajadores de hoy.

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